viernes, 19 de agosto de 2016

La Casa de más de Cuatro Pisos - Parte 39 (Final)

Tatiana es ahora legal heredera de la casa de más de cuatro pisos, por parte de Leini y el abandono de Marisa. Como Stuart se quedará unos días más en la casa, Josué le pide a Tatiana que le permita hospedar a su amigo Cristiano hasta que él se vaya con sus padres y ella naturalmente acepta.

viernes, 12 de agosto de 2016

La Casa de más de Cuatro Pisos - Parte 38

Durante el interrogatorio con los “viajeros del tiempo” los científicos querían saber más acerca de ellos. Según el testimonio de Milwer, él compró una nave espacial llamada Gibelina. Ésta por su pequeño tamaño no podía salir del planeta, por eso a mediados de este año robó la nave de Miguelángel Cuervo. Adentro colocó la Gibelina y emprendió el viaje junto con Driana, Diana y Omairo a Marte, pero al último momento, Omairo fue capturado. La policía los siguió hasta Marte y allí se ocultaron. Después partió con Diana en la Gibelina 30 años atrás de hoy, a través de las puertas espacio-temporales, que dan a lugares específicos en la Tierra.

viernes, 5 de agosto de 2016

La Casa de más de Cuatro Pisos - Parte 37

La gran disculpa

A las nueve de la mañana empiezan las festividades. Comienzan los discursos y los bailes, luego las rifas y los concursos para ganar un puesto con comida gratis para la segunda y tercera clase, pues los ricachones ya tienen un puesto desde días antes. A la hora señalada activan la maquina y la locomotora. Los demás se preparan para todo lo que venga y como lo predijo el Dr. S, el tren de cien vagones se echa a andar. De repente, un grito de Leini gira la torta: "¡Miren! Es la madre de Marisa: ¡Marcela!".

viernes, 29 de julio de 2016

La Casa de más de Cuatro Pisos - Parte 36

El capitán Toribio sale al otro lado del remolino, pero después de hacer una vista general dice:
- ¡Qué rayos! Esto no es Marte.
- Hola, hola, señor. Mi nombre es Daniel, vendedor de salas y comedores y le ofrezco una habitación para usted y un espacio para su extraño automóvil.
- ¡No es un automóvil! Y no quiero ninguna habitación de hotelucho. Para eso soy policía y por eso existen los cuarteles. Y si no se quita de mi camino, lo atropellaré con mi…“extraño automóvil”.
- Sí, señor, como usted diga – dice Daniel, un poco asustado, cuando se aleja habla para sí – Me puede decir Valdo.