El romance de Sara Malagán - parte 4

200 años antes del crimen

Desde tiempos inmemorables, las principales familias fundadoras entregaban a sus hijas para continuar con la estirpe de los Monfort. Por ejemplo, Christopher Monfort se casó con Helena Malagán; el nieto del fundador de Sabernal, Ricardo Monfort, tuvo gemelos con Sofía Burto: Leonardo y Jorge. Leonardo ascendió al trono y se casó con Carmen Malagán, y dio a luz a Andrés Monfort, que al ascender al trono, se coronó como Ricardo II.

Eran mediados del siglo XIX, cuando llegó “la peste del otro lado”, evento conocido así porque los viajeros que llegaron en un barco trajeron la viruela. Nadie supo jamás la relación, pero ellos venían en el mismo barco en el que llegaron los fundadores de Sabernal, en el Santo Tomás, reconocido por todos por la rajadura de la popa. Nadie podía creerlo.

Emilio Górgorus, un hombre cuya descripción nunca ha concordado con otra persona en el mundo, desembarcó en el principal puerto de Verna con su asistente Timoteo. Entró por el río Rojo, límite geográfico al sur del reino y fue recibido por Ricardo II, que eventualmente se encontraba allí discutiendo la captura de un pez muy extraño que un pescador había atrapado hacia una semana, hecho que fue olvidado de inmediato cuando llegó el Santo Tomás.

Emilio Górgorus dijo que había encontrado a su país por casualidad, pues andaba en busca de la misteriosa aldea de los Selsuicas. Le dijo también que él era rey también de un país llamado Férida. El rey estuvo realmente interesado y lo invitó a quedarse en el palacio de Verna por varios días para charlar sobre sus países. Luego viajaron al alcázar de Tívecre, en el interior del reino.

Invitó a Magdalena, una historiadora con varios volúmenes escritos a mano. Allí, Ricardo II le mostró toda la evolución de Sabernal. Cuando él termino de hablar, Emilio Górgorus comenzó. Le habló de una gran cantidad de cosas y Ricardo II quedó perplejo, sobre todo al escuchar sobre la organización en su pueblo.

Al cuarto día, después de reflexionarlo, Emilio Górgorus le preguntó: “¿Por qué no trasladas la capital al mar? Están muy lejos de él. Así comenzaríamos un gran comercio marítimo”. Ricardo II le dijo que ya tenían la ciudad de Verna al sur y que era la salida al Río Rojo. Emilio Górgorus le dijo que la llevara al mar del oeste, no al río, pero Ricardo II no le hizo caso.

Le parecía imposible construir una ciudad sobre los empinados montes que en ese momento bordeaban el mar. Le mostró con algunos mapas y algunas pinturas la naturaleza geográfica de su país, y como prácticamente estaba rodeado de montañas. La más peligrosa estaba al norte: el volcán Gema.

Ubicado entre los Picos de la Muerte, era un volcán apagado que habían tratado de escalar en vano. Emilio Górgorus lo observaba con cierto reconocimiento y al fin dijo: “Ese es el volcán Portar”. Los cartógrafos y geógrafos que venían con Emilio le dijeron a los que tenía Ricardo II que ese volcán, que quedaba al extremo norte de Sabernal, era el mismo volcán que quedaba al extremo sur de Férida.

Después de charlar por mucho rato descubrieron que Férida quedaba exactamente atrás de los Picos de la Muerte, y que había un camino estable que estaba lleno de bosques de pinos y pantanos que comunicaba ambos países.
- ¡Qué bueno! – dijo Ricardo II – Mandaré a atravesar ese bosque.

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