La Casa de más de Cuatro Pisos - Parte 7

En el hospital Mundo Físico, Tatiana acompaña a solas a Yuriana B. Inician con una típica conversación frívola, pero de pronto Yuriana se encuentra enseñándole todo lo que sabe, desde el espiritismo hasta la panadería y al final le entrega la llave de un cofre que está lleno con lo más mágico de la naturaleza, debajo de unas cobijas en un rincón del sótano de la casa de más de cuatro pisos.

-  ¿Por qué me dices todo esto? – pregunta Tatiana, sorprendida.
-  Mi muerte se acerca. Fue predicha hace mucho. Un mal insostenible desafiará al planeta en un futuro y debo dejar un aprendiz para que lo derrote. Comenzará antes de mi último desmayo, el cuarto. Los muertos regresaran a la vida y los vivos morirán, el mundo se invertirá.

Yuriana nota que Tatiana está incrédula, por lo que le comenta que no recuerda nada de su niñez, excepto que fue criada por una pareja que era mucho más alta que los demás, y que fueron los que le enseñaron todo lo que sabe en primer lugar, además le confía lo que no la dicho a nadie más: que ellos venían de Júpiter.

Tatiana piensa que Yuriana B ha enloquecido, así que acepta todo lo que dice y espera hasta que se duerme. Luego sale de la habitación y le pregunta preocupada al doctor si su enfermedad puede ser mental.
-  No lo creo – dice el doctor –, pero sí está muy mal. Si le da otro desmayo puede morir.

Tatiana ahora no sabe si creer en las palabras de Yuriana B. Llama a la casa de más de cuatro pisos y le pide a Marisa que la acompañe, ella se lo pide a Iván ‘Morcilla’, pero él no quiere pues prefiere cenar temprano, luego le pide a su hija y le dice que no puede, pues quiere ir al concierto de Karina Súper Star. Ella hasta le ruega pero Driana dice:
-  ¡Ni siquiera es de la familia! ¡A mí no me importa!

Marisa se va sola al hospital y Driana se va al concierto en el estadio municipal. Cuando todo está preparado para que la estrella cante, sale su representante y pide disculpas ya que Karina no se presentará.

A Driana le da otro ataque de furia y empieza a gritar y rechiflar: “¡Qué les pasa! ¡Yo pague por esto! ¡Que me devuelvan mi dinero!”. El capitán Toribio pasa entre la muchedumbre y le dice que ha venido a recogerla. Al volver a la casa de más de cuatro pisos, ya es de noche.

Allí Juan está despidiendo a una de sus cuarenta y dos novias: Teresa. Luego entra a la casa y contesta el teléfono que no dejaba de sonar para hablar con otra novia: Sofía. Después cuelga y habla con Amanda, Fernanda y Federica, diciéndole exactamente lo mismo a cada una.

Tatiana y Marisa vuelven a su casa en un taxi, y en este se entera que Karina fue ingresada al hospital al parecer porque ha sido envenenada y el principal sospechoso es Miguelángel Cuervo, quien se haya desaparecido. Más tarde, otro informe dice que varias personas que estaban en el estadio municipal también han ingresado al hospital con los mismos síntomas que la súper estrella.
-  Han comenzado – dice Tatiana – como lo predijo Yuriana B.

Ya en la cena Juan pregunta por sus padres y Tatiana le miente diciéndole que se fueron de compras hasta la capital. Josué amarga la cena con sus comentarios soberbios y arrogantes.
-  Qué comida tan sumamente out, está llena de grasa. En mi casa todo es light.
-  Yo me la comeré si quieres – dice Iván ‘Morcilla’ quien ya se había acabado tres platos antes.

Como a media noche, Tatiana despierta, pues escucha que el grifo del baño está abierto. “Qué raro”, piensa mientras la cierra.

A la mañana siguiente, llega el Capitán Toribio a casa y Leini le abre la puerta, ella ve que tiene los ojos llorosos, el traje desgastado y una venda enrollada alrededor de su brazo izquierdo. Ella iba a preguntarle, pero él habló primero.
-  Ha muerto.
-  ¡Oh Dios! Hay que avisarle a Juan, está estudiando.
-  Yo mismo lo haré.

La muerte de Yuriana B fue un golpe demasiado fuerte para Juan. No había ido a las dos primeras horas de clase por estar practicando fútbol para incorporarse ese mismo día al equipo de sus sueños: el Azul Hipocampo Malhumorado.

Jessica, una de sus novias le pidió que entrara a clases porque comenzaría el examen de filosofía quántica de hebreo antiguo. Como no había estudiado desde hace días, rogó para que pudiera salir de la escuela primaria para no presentar el examen.

Cuando repartían los exámenes, el psicólogo de la escuela lo llamó a su oficina, entonces se alegró, pero cuando entraron a su oficina y vio allí a su padre con los ojos hinchados lo presintió. Escuchó la triste noticia y se desmayó, tal como lo hacía su madre.


Driana estaba en el salón contiguo cuando vio salir a Juan del colegio y comenzó a gritar: “¿Por qué no salgo yo también? ¿Por qué solo él?”.

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