La Casa de más de Cuatro Pisos - Parte 3
Leini le hace prometer a Tatiana que si a ella le pasa algo, si se va de la casa o algo peor, asuma el poder total de la casa de más de cuatro pisos. Se reúnen en la sala Yuriana B, Jennifer, Tatiana y Leini para contactar y charlar con don Raimundo, pero esta vez se aparece Marcela, la madre de Marisa.
- Al fin llegué – dice ella.
Marcela es más activa que don Raimundo y ella explica que él esta así por estar ligado en el mundo de los vivos aun, por cuidar a sus hijas del gran peligro que sufren, “Y la verdad es que eso aburre”, dice.
Les dice que Miguelángel Cuervo es un enfermo psicópata. Él produjo su accidente en tren, la muerte de don Raimundo y el desaparecimiento de Sara y el de Deibyd y Nancy, los padres de Jennifer y Tatiana, pues él corrió la voz de que eran dementes y los encerraron en el hospital mental Estrella Caída, donde murieron terriblemente por un desconocido de ojos verdes, pero que menos mal ellos ya habían dejado a sus hijas al cuidado de don Raimundo.
Luego que Marcela se va, todas quedan pensativas.
- No es posible – dice Jennifer – nunca vivimos con el tío Raimundo, siempre vivimos en el orfanato.
- ¿Dijiste tío? – pregunta Leini.
- Nos dijeron una vez – dice Tatiana – que él era el único familiar que teníamos y que nos iba a venir a recoger, pero nunca llegó y no quisimos buscarlo.
- Lo reconocimos por una fotografía de él que nos dieron hace mucho.
Leini recuerda el problema y llama a la policía. Se entera que en efecto, Miguelángel Cuervo es uno de los más buscados, pero cuando llega el capitán Toribio y otros policías, él ya ha huido sin la nave, la cual investigan y descubren que de los veinte cuerpos, seis están muertos, entre ellos el de Sara.
La nave se debe bajar con tres grúas de la azotea porque no comprenden el sistema de ignición y se la llevan al concesionario del cuartel en el que poco después la roban. Esa noche, en la casa de más de cuatro pisos, don Raimundo, Sara y Marcela le agradecen a Leini y se elevan al cielo.
Tiempo después la casa tiene nuevos inquilinos, pues Iván y Marisa hacen las paces y se casan, mientras que Yuriana B es desalojada de su casa y Leini le pide que se quede a vivir con ellos, por si aparecen más fantasmas.
Ella dice que sí aceptando que no hay mucho trabajo para el espiritismo, pero además de sus habilidades en ese ramo, es buena haciendo pan y repostería por lo que la panadería se vuelve a abrir con el nombre de Calamar, y tiempo después se descubre su romance con el capitán Toribio, quien pasa todas las mañanas a beber café.
Leini, feliz al fin porque todo vuelve a la normalidad hace una fiesta. Días después va a extender la ropa y su cara cambia a una expresión de susto cuando ve pasar la nave espacial otra vez.
- Al fin llegué – dice ella.
Marcela es más activa que don Raimundo y ella explica que él esta así por estar ligado en el mundo de los vivos aun, por cuidar a sus hijas del gran peligro que sufren, “Y la verdad es que eso aburre”, dice.
Les dice que Miguelángel Cuervo es un enfermo psicópata. Él produjo su accidente en tren, la muerte de don Raimundo y el desaparecimiento de Sara y el de Deibyd y Nancy, los padres de Jennifer y Tatiana, pues él corrió la voz de que eran dementes y los encerraron en el hospital mental Estrella Caída, donde murieron terriblemente por un desconocido de ojos verdes, pero que menos mal ellos ya habían dejado a sus hijas al cuidado de don Raimundo.
Luego que Marcela se va, todas quedan pensativas.
- No es posible – dice Jennifer – nunca vivimos con el tío Raimundo, siempre vivimos en el orfanato.
- ¿Dijiste tío? – pregunta Leini.
- Nos dijeron una vez – dice Tatiana – que él era el único familiar que teníamos y que nos iba a venir a recoger, pero nunca llegó y no quisimos buscarlo.
- Lo reconocimos por una fotografía de él que nos dieron hace mucho.
Leini recuerda el problema y llama a la policía. Se entera que en efecto, Miguelángel Cuervo es uno de los más buscados, pero cuando llega el capitán Toribio y otros policías, él ya ha huido sin la nave, la cual investigan y descubren que de los veinte cuerpos, seis están muertos, entre ellos el de Sara.
La nave se debe bajar con tres grúas de la azotea porque no comprenden el sistema de ignición y se la llevan al concesionario del cuartel en el que poco después la roban. Esa noche, en la casa de más de cuatro pisos, don Raimundo, Sara y Marcela le agradecen a Leini y se elevan al cielo.
Tiempo después la casa tiene nuevos inquilinos, pues Iván y Marisa hacen las paces y se casan, mientras que Yuriana B es desalojada de su casa y Leini le pide que se quede a vivir con ellos, por si aparecen más fantasmas.
Ella dice que sí aceptando que no hay mucho trabajo para el espiritismo, pero además de sus habilidades en ese ramo, es buena haciendo pan y repostería por lo que la panadería se vuelve a abrir con el nombre de Calamar, y tiempo después se descubre su romance con el capitán Toribio, quien pasa todas las mañanas a beber café.
Leini, feliz al fin porque todo vuelve a la normalidad hace una fiesta. Días después va a extender la ropa y su cara cambia a una expresión de susto cuando ve pasar la nave espacial otra vez.
Comentarios
Publicar un comentario