Las Crónicas de la Línea del Cielo - parte 2

Nando estaba saliendo de un palacio, vestido con un glamoroso vestido azul con líneas blancas. Caminaba a través de una alfombra roja donde todos le rendían pleitesía a su arrogante paso. Subió a un enorme carruaje tirado por unicornios celestes hasta que de pronto se detuvo, y se subió una enorme troll con mal aliento. La troll miró al conductor, luego miró a Nando y fue hasta él para empujarlo.

Nando se levantó del susto de su enorme bañera. Se estaba dando su tercer baño de espuma del día. La exclamación atrajo a su mucama quien sin ninguna vergüenza, le pasó una toalla tibia.
-  ¿Otra vez dormido en la bañera? Un día se va a ahogar.
-  Mientras se ponía la toalla en la cabeza, tomó aire.
-  Mira gata, no te vuelvo a repetir que me trates con el respeto que merezco.
-  ¿Quiere su sopita?
-  Con más croutones esta vez.
-  La mujer salió del baño y Nando se levantó.
-  ¡Ah! Cómo extraño a la otra Paula. Esta es incontrolable.

Mientras se vestía, encendió el televisor. En ese momento pasaban las noticias.
-  …la policía aún investiga los hechos del automóvil que explotó en la zona sur de la ciudad, incinerando a un hombre desconocido – dijo el presentador – Ahora vamos con las noticias de farándula.
-  Al fin algo interesante – dijo Nando.

La nueva teleserie protagonizada por el sensacionalista Nando Calderón – dijo una presentadora rubia y escotada – recién estrenada en nuestro canal, subió tres puntos de rating esta semana…
-  Genial, no podía esperar mayor cosa – dijo Nando mientras se peinaba.
-  …luego del terrible descenso de veinticinco puntos la semana pasada.
-  ¿Qué?
-  Los productores de la teleserie, así como la mayoría de los actores, culpan a las extravagancias de su protagonista al alterar la mayoría de guiones, vestir trajes que no corresponden y ser grosero con sus compañeros.
-  ¡Qué falta de respeto!
-  Querido Nando, mi consejo es que te retires definitivamente de la actuación. Tuviste tu momento en el teatro, en el cine y en la televisión. Pronto te estaremos escuchando en los comerciales de la radio, promocionando quizás esa tintura del cabello que seguramente usas, para ocultar tus tediosas canas.
-  ¡Maldita! ¡Te voy a destruir!
-  Nando lanzó su cepillo de mango de mármol al televisor, que terminó en el suelo. Al momento entró de nuevo la mujer.
-  ¿Otro televisor roto?
-  No molestes, Paula del Carmen.
-  Ay señor Nando. Su sopita está servida. Quizás quiera darse unas vacaciones ahora que ha terminado sus escenas. ¿Por qué no visita a su hermano Ryan?
-  No pronuncies ese nombre. No quiero hablar de él.
-  Sí, ya sé que están peleando. Entonces ¿Qué tal su abuelo?
-  ¡Ah! Pensaba ir unos días al Club Tritón. Pero tienes razón. El aire libre estará bien. ¿Puedes preparar todo, cariño? No te preocupes por nada, el abuelo siempre tiene las puertas abiertas en su casa de la Línea del Cielo.

Unas horas después, Paula ya tiene todo listo. Esteban les ha dado su aprobación, diciendo que ya tiene visita en su casa, así que no habrá problema para hospedarlos.

Cuando están por salir de casa, Paula carga siete maletas, y Nando una cartera de mano, verificando que todo lo que necesite esté adentro. De pronto Paula suelta todo.
-  Lo siento, señor Nando. Ya regreso, creo que dejé una ventana abierta, debo asegurarme.
-  Ay, pero Dios mío, lo que tienes de fuerza, lo tienes de…
-  Unos golpes a la puerta interrumpen la frase.
-  Además de todo tengo que abrir yo, como si no pagara servicio. Que tal esto.

Nando abre la puerta y queda impresionado al ver a un muchacho vestido con una chaqueta de cuero y una gorra.
-  Buen día, ¿Señor Nando Calderón?
-  Sí, por supuesto, ¿no me reconoces? ¿Quién eres?
-  Soy Ángel…
-  Claro, el ángel de mi guarda, el ángel del amor, Cupido, Eros, Minerva, Afrodita, Venus…
-  Señor, no quiero interrumpirlo, pero tengo que advertirle que está en peligro. Me han enviado a protegerle.
-  ¿Peligro? ¿Serás como mi escolta entonces? Ah bueno, levanta esas maletas y llévalas al carro, cariño.
-  Señor, disculpe, pero el peligro…
-  ¿Dices que tus gastos están pagados?
-  Sí, pero…
-  Entonces no me preocuparé, excepto por este sol. Me voy a quemar, por favor dile a Paula que saque mi crema humectante, mi protector, mi bronceador y lo demás, ¿si, cariño? Te espero en el auto.

Nando entró al vehículo, mientras Ángel subía las maletas.

-  Mi jefe se enterará de esto – decía entre dientes.

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