La herencia de la desgraciada - parte 11 (final)


Leukardo apuntó su arma a Jijo y todos retrocedieron. Mao se da cuenta que es su arma y piensa que debió tomarla cuando la dejó descuidadamente en la cocina, al lado de las moras, al entrar a la casa. Ryan trató de abalanzarse sobre él, pero Leukardo le disparó unos metros antes.

-     Todos quietos. El único que recibirá esa herencia aquí, voy a ser yo. Mataré a todos los herederos y después el buen abogado redactará un nuevo testamento.
-     ¡Sobre mi honor! – dijo Nelito
-     Su honor no le servirá de nada cuando le falte una mano, o un pie, te dejaré decidir.
-     ¡Lárgate ya de mi casa! – gritó Esteban.
-     Cállate Esteban, o lo diré…
-     ¡Basta! No me callarás más. Familia, tengo un secreto que confesar.

Esteban se levanta de su silla de ruedas para sorpresa de todos.
-     ¿Cómo es posible? – dijo Ryan.
-     Así es – dijo Leukardo – Esteban les ha mentido. Él me culpó de empujarlo de un balcón y puso una orden de caución irrevocable para que no me acercara a esta hacienda.
-     ¡Cierra la boca! – dijo Esteban - Les contaré una historia.

La abuela les cuenta sobre el incendio del Teatro Grande y si bien mintió sobre el culpable de su caída, realmente nunca quedó inválido, pero era la única manera para evitar que se viera con su hijo y se hiciera con la fortuna de la familia.
-     Sí Leukardo, todos saben que eres un vividor.
-     No puedes probarlo – dijo maliciosamente Leukardo.
-     Pero yo sí – dijo Cristian.

Cristian explica rápidamente que él fue contratado para incendiar el Teatro Grande, días después de que estuviera a nombre de Leukardo.
-     No entiendo – dice Drew – ¿Por qué incendió el Teatro Grande si ya era suyo?
-     Por el dinero del seguro – dijo Samanta – Era bien sabido que ese lugar estaba decayendo en los últimos días. Nadie iba a comprarlo e iba directo a la bancarrota. La única manera de sacarle un provecho era destruyéndolo.
-     Así es. Tengo pruebas que lo incriminan - dijo Cristian.
-     En ese caso, tengo que arrestarte, Leukardo – dijo Samanta, y todos se asombraron.
-     ¿Quién te crees? – dijo Leukardo.
-     Soy policía y llevo investigando este caso hace unos meses. Ya mi padre lo tenía hace muchos años. Es el primero que me asignan. Ahora baja el arma.
-     ¡Creen que esto es una tomadura de pelo! Empezaré contigo mujer…

Jijo estaba detrás de él y tomó una figura de hierro del estante y se la lanzó. El golpe no lo afectó para nada, y Leukardo volteó y disparó hacia Jijo, pero Hedrit se atravesó en un momento y le salvó la vida, recibiendo el disparo en el hombro. Leukardo se asustó al ver a su hijo y Mao aprovechó para tirarse encima de él y quitarle el arma. Samanta sacó unas esposas de su chaqueta y se las puso.

Unos minutos después Cristian, Mao y Samanta hablaron a solas. Cristian podía quedar exento de cargos por incendiar el Teatro Grande si entregaba todas las pruebas contra Leukardo. Después llegó la policía, que felicitó a Samanta por resolver el caso.
-     Encontramos un cadáver en los extremos de la hacienda.
-     Temo que sé quién le disparó – dijo Mao.
-     Fue Leukardo también. – interrumpió Cristian, viendo a Mao - Revise su arma, se dará cuenta que las balas son del mismo tipo y calibre.

Todos hicieron las paces. Esteban se disculpó con Jijo por sus actos y por todo lo que le dijo, y le dio un abrazo que planeaba corto, pero Jijo la abrazó con todas sus fuerzas. “¡Bah! Feliz cumpleaños” le dijo en voz baja.

Drew también se disculpó, “esta vez es en serio” dijo.
-     Aquí está lo que me pidió – dijo su asistente, trayendo un enorme cuy de peluche.
-     Gracias Paulina, divina, hermosa. Jijo, este es Curi, mi peluche favorito, mimado, preferido, privilegiado sobre todas las cosas. Te lo quiero regalar como señal de disculpas. Cuídalo mucho.
Jijo lo recibió complacido y prometió cuidarlo.

Después se despidió de Ryan y le agradeció todo su apoyo. Él le dijo que estaba disponible para cuando lo necesitara y le dio su tarjeta de Multimercados.

David se disculpó y también le dijo que ahora lo protegería en el colegio. Ahora tenía un sueño, y ese era el inalcanzable de Ryan.

Luego Jijo se dirigió a Hedrit. Estaba con su hermana. Adriana dijo que regresaría a casa, trataría de mejorar la oscura imagen que tenía y se despidió. Hedrit le dijo que esperaba que viniera a casa más seguido, y así tenerlo más cerca, si quería.
-     ¿Estás loco? Quiero que estés siempre conmigo. Nunca se sabe cuando haya alguien que quiera dispararme por ahí.

Esteban se quedó en su casa y decidió volver a salir a bailar con sus amigos, y planeaba decirles que todo ese tiempo se estuvo recuperando y ya estaba listo para bailar de nuevo. De esa manera volvió a salir con Mao y él con Cristian.

Leukardo cumplió una pena muy larga en la cárcel por diversos crímenes. Samanta fue reconocida por el Departamento de Policía, y Paula la felicitaba constantemente llevándola a distintos lugares durante las giras de Drew.

Jijo nunca volvió a estar triste. Llevó la popularidad de su apellido a un nuevo lugar y fue bastante codiciado, pero él era fiel a su pareja y a sus principios. Todos los cumpleaños los pasaba desde entonces en su casa y con toda su familia.

FIN.

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