La noche más larga del mundo - parte 9 (final)

La ruta comprende pasar al lado de una fábrica de quesos, que debido a la falta de energía, ha empezado a emitir un desagradable olor de descomposición. Karlos se da cuenta que en esta ruta no hay señales de los Trilac y recuerda que los médicos le dijeron que ellos tenían un olfato sensible, por lo que ese tipo de olores fuertes puede confundirlos y evitarlos. Ricardo está de acuerdo, pues recuerda ese tipo de datos al respecto. Entran a la fábrica y llenan algunos recipientes con el desagradable producto. En pocos minutos salen de allí y siguen la ruta hasta un lugar que Karlos reconoce inmediatamente: están en el parque del barrio, que es famoso por tener unas banquitas para ver el atardecer de una manera romanticona.

Jimena le pregunta si lo había hecho y él le dice que no, que siempre pasaba algo que evitaba que sucediera, pero Karlos no le daba mayor importancia, pues pensaba que siempre habrían más atardeceres. El grupo camina un poco más y llegan sanos y salvos a la Megatienda, donde se reúnen con La Resistencia, que venía en sentido contrario. Jimena abraza a algunos y les comenta a los del comité la manera para evitar a los Trilac, luego deciden que lo mejor es entonces rodear la Megatienda con el queso descompuesto. Algunos siguen las indicaciones de Ricardo para regresar a la fábrica por más queso y otros son guiados por Karlos al sótano de la Torre Azul. Unas tablas y un par de avisos de “Aléjese” son retirados y acceden por unas pequeñas ruinas a los sótanos de la Megatienda. Alejandro logra encender las luces del lugar y ven que sus límites se extienden extraordinariamente. Por órdenes de Jimena, el grupo empieza a distribuirse.

Las luces se apagan de improviso y Karlos siente de nuevo que el mundo se le cae encima. Busca la última pastilla en su bolsillo, pero está hecha polvo. Empieza a correr hacia su departamento y llega allí en cuestión de minutos. Mete sus manos a los bolsillos, buscando sus llaves, pero no las encuentra. Luego escucha el sonido de estas agitándose y Karlos agarra el pomo de la puerta con fuerza. Supone que pueden ser Jimena, Ricardo o cualquier otro de La Resistencia, pero entonces no tendría sentido que fueran tan sigilosos.

- ¿Quién está ahí?
- Soy Bátori Trilac y estoy aquí para vengar la muerte de mi hermano Estoquer.
- No sé de qué me habla.
- Esto estaba clavado en su brazo cuando lo recogimos – el ser misterioso le lanzó sus llaves y Karlos las recogió del suelo, sintiendo todavía sangre coagulada – casi le atrapo, si no fuera por esa maldita explosión. Pero ahora no hay escapatoria.

El ser se le empezó a acercar y Karlos abrió rápidamente la puerta, entró y la cerró. A pesar de estar oscuro, reconoce todo y al entrar a su habitación se siente calmado por unos segundos, sin embargo, escucha que la puerta de la entrada se rompe. Toma su tarro de pastillas de la mesita de noche y se toma algunas, prepara su arma y sale a la sala, donde lo está esperando su enemigo.

En la pelea, Karlos está en desventaja y fácilmente el Trilac lo empuja, haciendo que se le caiga su arma. En ese momento llegan Ricardo, Moldavia y Alejandro, y Bátori atrapa a este último con el fin de lanzarlo por la ventana, diciéndole a Jimena que ahora ella se sentirá igual. Bátori abre sus alas y sale por el ventanal de la sala, rompiendo el cristal, pero Jimena lanza un cuchillo y se lo clava en su espalda, dejando caer a Alejandro, quien se agarra de un poste de luz. Bátori regresa, se quita el cuchillo y la golpea con un brazo, dejándola inconsciente, luego Ricardo pelea contra Bátori por defenderla. Aunque la pelea es demorada, ya que Ricardo tiene experiencia y está en una especie de igualdad de condiciones, Bátori hace trampa golpeándole con las palmas de las manos las orejas, desubicándolo y lo lanza por las escaleras.

Mientras tanto Karlos empieza a adaptarse a la oscuridad, recoge el cuchillo y se lo entierra a Bátori nuevamente, él empuja a Karlos de nuevo y esta vez toma el cuchillo y se lo lanza a Karlos, quien le queda clavado cerca de su axila izquierda. Empieza a acercarse a él para rematarlo, entonces Karlos sonríe: con una mano enciende la luz de baterías que le regaló su madre y con la otra toma la pistola que estaba en el suelo y la descarga contra Bátori, quien con las dos incisiones empieza a debilitarse y los disparos empieza a caminar hacia atrás, hasta que se tropieza y se cae por la ventana, muriendo cuando se estrella contra el suelo.

Karlos queda herido de gravedad. Ricardo regresa y Jimena despierta. Ella se da cuenta de la situación de Karlos y trata de ayudarlo, solicitándole a Ricardo que vaya por los médicos, pero el herido le pide que no, que no desperdicien sus cosas médicas en él. Karlos observa a Jimena, quien se le nota llorando silenciosamente, y le confiesa que le hubiera gustado conocerla antes para haberla invitado a ver el atardecer, pero seguramente la dejaría plantada, de la misma manera que se arrepiente de no haber ido al último atardecer que le había prometido a alguien. Finalmente, Karlos muere desangrado.

La muerte de Bátori evita que los Trilac sepan que La Resistencia se ha tomado la Megatienda. Jimena y Ricardo ponen su cuerpo en la cama y ella guarda la lámpara de baterías en un bolsillo. Luego regresa con su grupo, donde se encuentra su hermano. Ella, en agradecimiento a Karlos, hace cambiar el nombre de La Resistencia por el Movimiento Veracruzano, con lo que todos están de acuerdo.

FIN

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