La noche más larga del mundo - parte 7

Jimena daba golpes a una caja y maldecía toda la situación. Karlos la observaba mientras algunos lo miraban mal, culpándolo a él por tener que moverse. El cadáver de la autopsia lo habían metido en un contenedor de hormigón y lo cargaban seis hombres como si fuera un ataúd. Todos habían entrado por un ducto bajo el altar y a medida que todos iban en fila como si fueran hormigas, se iba desocupando la iglesia y apagando las luces. Jimena se quedaba de últimas para verificar que saliera todo su grupo, además tenía que conectar un dispositivo para que cuando entraran los Trilac se prendieran las luces y se incendiara el edificio, y así borrar su pista, además de acabar con algunos de ellos.

- ¿Estás bien? – le preguntó Karlos.
- Cámbiate la camiseta. No quiero que nos sigan si pasamos por el cementerio.
- ¡Demonios! ¡Finalmente decidieron ir por ese lugar! – Karlos se quitó la chaqueta y la camiseta y se puso una que le habían dejado.
- No sé a qué le temes – Jimena notó de reojo el cuerpo de Karlos, pero no hizo la menor expresión. Luego vio un objeto que sobresalía de su chaqueta que le llamó la atención y lo tomó: era su radio portátil.
- Te llevaré a tu casa sin pasar por el cementerio, si hacemos un trato. Ayúdame a rescatar a mi hermano.
- ¿Dónde está?
- En el estudio de radio de la emisora. Él es el locutor. Tomaremos otra ruta y llegaremos allí.
- ¿Por qué hay que rescatarlo?
- No ha transmitido en varias horas. Estoy preocupada. Escucha las grabaciones.

Jimena saca de su maleta una pequeña grabadora y la conecta al radio portátil. Karlos se pone sus auriculares y débilmente reconoce la persona que habla, es el locutor de la emisora independiente:

>La huelga ha provocado una ola de violencia mientras la ciudad se encuentra en la oscuridad. El alcalde se ha reusado a instalar de nuevo el departamento de policía, pues según su portavoz “el antiguo cuerpo se ha negado a colaborar y al contrario están cooperando con los delincuentes” y en su lugar ha llamado un equipo de fuerzas extranjeras, quienes le han recomendado que para mantener la paz en el territorio y evitar la violencia se establezca un toque de queda permanente durante las 24 horas. “Cualquier persona que sea vista fuera de su casa debe atenerse a las consecuencias” ha dicho el jefe de estás fuerzas, un hombre llamado Carduó…

>Las líneas telefónicas y las carreteras están cerradas, por lo que se han cancelado los negocios con las ciudades vecinas, lo que ha provocado el descenso de la economía. Los trenes y el metro siguen de largo, lo que demuestra que la ciudad ha decaído y prácticamente ha sido borrada del mapa. Nuestra prospera ciudad ahora era un pueblo sitiado por unos hombres llamados Trilac...

>La gente está enloqueciendo, se siente el miedo. Nadie dice nada. Las revueltas han empezado, pero ya no hay fuerza pública ni policía que controle a las personas…

Karlos acepta el desafío y le pregunta por qué no lo había hecho antes. Ella le responde que nadie más se quiso unir a tan arriesgada aventura. Empiezan a escuchar sonidos rodeando la iglesia y Jimena prepara todo antes de salir. Luego entran al túnel y Karlos corre el altar. Jimena lleva de la mano a Karlos, quien empieza a sudar. Entonces se toma otra pastilla de clonazepam para calmarse.

- No te quiero hacer enojar, pero parece que si te da miedo la oscuridad.
- No es miedo – replicó Karlos – sufro de nictofobia. Cuando era niño, quedé encerrado en un sótano tan oscuro como todo esto. Traté de salir, gritaba, pero no sirvió de nada.
- ¿Y qué pasó?
- Un detective me salvó, resolviendo pistas, como en las películas. Desde entonces quise ser detective. Descubrió que todo fue por culpa de mi madre y ella para disculparse me regaló una de esas lámparas que funcionan sin necesidad de energía, para cuando hubiera apagones, pero la terminé usando todas las noches… hasta los doce, diez años.

Jimena le dio risa la última parte y a él también. Al salir a la calle, por una vieja casa cural, ella le menciona que si recuerda el mapa, podrían tomar una ruta alterna al cementerio, pasar por la emisora y llegar a Torre Azul y a la Megatienda por el otro lado. Él está de acuerdo, aunque no está seguro si el hermano de Jimena esté allí. Karlos le pide a ella que encienda una linterna, pero Jimena le responde que en medio de la oscuridad encender la mínima luminosidad atraerá a los Trilac. Sin embargo, uno de ellos ya los estaba siguiendo.

Comentarios