La maestra de baile
Dos amigos se encuentran en un hospital, mas éste está lleno y no pueden hablar. Un tercer hombre que ellos verían por primera vez, pero que él ya los conocía de toda la vida, les pidió que salieran. John y Henry le hicieron caso. A uno de los amigos no le convenía salir por la calle principal, pues se había escapado de su casa y vio a su familiar buscándolo en su carro. Fabián, el hombre desconocido, les dijo que entonces tomarían una calle paralela aunque peligrosa para llegar a su carro sin que el familiar lo viera. Ambos aceptaron y caminaron por allí. Sin que se dieran cuenta empezaron a seguirlos.
El extraño y los amigos lo percibieron después y se metieron a una casa abandonada. John le dijo al otro que le diera el teléfono celular y todo lo de valor para esconderlo, pero escucharon la puerta y el primero le devolvió las cosas y le dijo que se escondiera. Henry las escondió en una caja después de caminar por toda la casa, excepto el celular.
Se escondió lo mejor que pudo y empezó a sonar el celular. Temeroso de que lo encontraran, contestó y al otro lado una mujer gruñona le decía que volviera al salón de baile inmediatamente, pero él no sabía de qué hablaba y le pidió ayuda. Ella le dijo que no molestara y que iría a buscarlo para traerlo de las orejas. Fabián le dijo a John que se escondiera en el armario, pues su propósito era protegerlos. Por el borde del armario, John pudo ver como entraba una pandilla. El líder estaba vestido muy elegante a comparación de los otros dos. Cargaba en el cinturón dos cuchillos y John sintió temor, pues le atemorizaban las armas blancas.
La pandilla continuó su camino y él pensó en salir de ahí y llamar a la policía, pero se dio cuenta que no tenía el celular. Luego vio que entró su maestra de baile y John salió del armario para abrazarla. Ella le dijo que se fueran juntos, pero él le explico que su primo y su escolta estaban adentro a merced de una pandilla. Inmediatamente llamó a su amigo el policía que se demoró unos minutos en llegar, pues la estación estaba al lado del hospital. Los tres se salvaron gracias, pero irónicamente, a la maestra de baile, quien le dijo a John que su hija estaba enferma.
El extraño y los amigos lo percibieron después y se metieron a una casa abandonada. John le dijo al otro que le diera el teléfono celular y todo lo de valor para esconderlo, pero escucharon la puerta y el primero le devolvió las cosas y le dijo que se escondiera. Henry las escondió en una caja después de caminar por toda la casa, excepto el celular.
Se escondió lo mejor que pudo y empezó a sonar el celular. Temeroso de que lo encontraran, contestó y al otro lado una mujer gruñona le decía que volviera al salón de baile inmediatamente, pero él no sabía de qué hablaba y le pidió ayuda. Ella le dijo que no molestara y que iría a buscarlo para traerlo de las orejas. Fabián le dijo a John que se escondiera en el armario, pues su propósito era protegerlos. Por el borde del armario, John pudo ver como entraba una pandilla. El líder estaba vestido muy elegante a comparación de los otros dos. Cargaba en el cinturón dos cuchillos y John sintió temor, pues le atemorizaban las armas blancas.
La pandilla continuó su camino y él pensó en salir de ahí y llamar a la policía, pero se dio cuenta que no tenía el celular. Luego vio que entró su maestra de baile y John salió del armario para abrazarla. Ella le dijo que se fueran juntos, pero él le explico que su primo y su escolta estaban adentro a merced de una pandilla. Inmediatamente llamó a su amigo el policía que se demoró unos minutos en llegar, pues la estación estaba al lado del hospital. Los tres se salvaron gracias, pero irónicamente, a la maestra de baile, quien le dijo a John que su hija estaba enferma.
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