La noche más larga del mundo - parte 1
Karlos estaba guardando unos archivos en una caja. Sentía algo de remordimiento, pero no podía expresarlo. Al fondo de lo que parecía ser su oficina alumbraba un ocaso impresionantemente brillante. Él lo vio por un momento y pareció recordar algo con tanta exageración que asustó a algunos compañeros. Inmediatamente levantó el teléfono de su escritorio, que ya no lo era, y marcó un teléfono.
- ¿Hola? … lo siento, debí llamar antes, pero pasó lo que temía… tenía que estar aquí – dijo desesperadamente y se hizo un silencio largo – lo sé, siempre es mi culpa… - otro silencio largo – escucha – dijo más calmadamente – siempre habrán más atardeceres en el parque, iremos mañana, no es el último de todos – un silencio más - ¡Entonces lárgate de una buena vez! ¡ya me tienes arto con tus estúpidas amenazas! – Karlos colgó el teléfono como si estuviera tratando de aplastar un insecto.
- Amigo, ¿estás bien? – dijo otro hombre, con una caja en sus brazos.
- Después de todo lo que ha pasado, después de todo por lo que luchamos. ¿Qué demonios estará pensando el maldito alcalde? – Karlos lanzó a la pared con bastante furia un objeto que retiró del bolsillo. Su compañero lo levantó.
- Al menos llévatelo de recuerdo, como todos nosotros.
Karlos recibió la placa que lo identificaba como detective del departamento de policía de Verón, y después, recuperó su serenidad.
- No me esperen. Terminaré de empacar unas cosas. Me iré a casa, luego a un bar… no lo sé.
Su compañero estuvo de acuerdo y se retiró. Karlos terminó de vaciar los cajones y echó todos los objetos en la caja con evidente furia reprimida. Mientras se dirigía a la salida recordó todo lo que vivió en aquella institución. “Extrañaré todo esto”. Pensó. Tomó la cerradura de la puerta y de pronto, sonó el teléfono. No lo dudó dos veces para volver y contestarlo.
- Buenas tardes, por favor comuníqueme con el detective Karlos de la Vera Cruz – dijo una mujer al otro lado.
- Con él, ¿en qué puedo ayudarla?
Karlos habló por un par de minutos más, terminó la llamada diciendo que le vería en menos de una hora y volvió a ver por la ventana. El ocaso había terminado. No sabía, como muchos otros, que era uno de los pocos que no volvería a ver otro ocaso en aquel lugar.
- ¿Hola? … lo siento, debí llamar antes, pero pasó lo que temía… tenía que estar aquí – dijo desesperadamente y se hizo un silencio largo – lo sé, siempre es mi culpa… - otro silencio largo – escucha – dijo más calmadamente – siempre habrán más atardeceres en el parque, iremos mañana, no es el último de todos – un silencio más - ¡Entonces lárgate de una buena vez! ¡ya me tienes arto con tus estúpidas amenazas! – Karlos colgó el teléfono como si estuviera tratando de aplastar un insecto.
- Amigo, ¿estás bien? – dijo otro hombre, con una caja en sus brazos.
- Después de todo lo que ha pasado, después de todo por lo que luchamos. ¿Qué demonios estará pensando el maldito alcalde? – Karlos lanzó a la pared con bastante furia un objeto que retiró del bolsillo. Su compañero lo levantó.
- Al menos llévatelo de recuerdo, como todos nosotros.
Karlos recibió la placa que lo identificaba como detective del departamento de policía de Verón, y después, recuperó su serenidad.
- No me esperen. Terminaré de empacar unas cosas. Me iré a casa, luego a un bar… no lo sé.
Su compañero estuvo de acuerdo y se retiró. Karlos terminó de vaciar los cajones y echó todos los objetos en la caja con evidente furia reprimida. Mientras se dirigía a la salida recordó todo lo que vivió en aquella institución. “Extrañaré todo esto”. Pensó. Tomó la cerradura de la puerta y de pronto, sonó el teléfono. No lo dudó dos veces para volver y contestarlo.
- Buenas tardes, por favor comuníqueme con el detective Karlos de la Vera Cruz – dijo una mujer al otro lado.
- Con él, ¿en qué puedo ayudarla?
Karlos habló por un par de minutos más, terminó la llamada diciendo que le vería en menos de una hora y volvió a ver por la ventana. El ocaso había terminado. No sabía, como muchos otros, que era uno de los pocos que no volvería a ver otro ocaso en aquel lugar.
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