La noche más larga del mundo - parte 2
Karlos llegó a una casa que tenía más de cuatro pisos. Frente a su puerta, le abrió una mujer que parecía de unos cuarenta y tantos y que parecía haber llorado. Le hicieron seguir a la sala, donde otro hombre le dio la mano y le pidió que se sentara.
- Disculpe, sé por lo que está pasando el departamento de policía en estos días – dijo la mujer – Sin embargo, el capitán Toribio nos dejó su nombre en caso de necesitar ayuda.
- Por supuesto. El capitán fue mi tutor. Además no debe preocuparse por lo que pasó en el departamento. Seguramente ya pasará. Bien, empecemos. Su nombre completo es Tatiana Mendoza de Spiegel y usted debe ser Germanio Spiegel.
- Así es – aprobó Tatiana. Germanio permanecía estoico.
- Ahora, dígame que fue lo último que pasó con Jimmy Spiegel...
- Es Jimmy Mendoza, fue un error durante la inscripción de nacimiento. En fin, diría que no fue hace mucho, antes de las elecciones. Él dijo que iría a un campamento. La carta está aquí, sin embargo no nos dan respuesta en ese número de teléfono.
Karlos anotó algunos datos, sin embargo pregunta si puede ser franco. Tatiana inmediatamente dice que sí.
- Al departamento lamentablemente llegan bastantes solicitudes como estas. El tema del campamento es, evidentemente, un fraude, y lo más probable es que su hijo lo haya usado de excusa para fugarse de la casa, como ya lo han hecho otros jóvenes anteriormente. Este papel no es de impresión masiva, como lo hacen los campamentos. Estas marcas delatan que fue impresa en una maquina casera. Cuando interrogamos a los jóvenes del porqué de su actitud, ellos la mayor de las veces dicen que se van voluntariamente de sus casas, y dicen todas las excusas que se puedan imaginar. Lo que haré señora Tatiana, y señor Spiegel, es buscar a su hijo. No pierdan sus esperanzas, pero tampoco esperen mucho. La mayor de las veces regresan solos.
Tatiana le agradeció su ayuda y el detective se despidió de ambos. Al salir, en la puerta, le recomendó que se distrajera un poco, que fuera esa noche al eclipse de luna. Ella contestó que tal vez lo haría y le preguntó por el hombre que andaba anunciando el apocalipsis.
- ¿Quién?
- Ese hombre que gritaba en la plaza, diciendo que se acercaban tiempos de oscuridad y que debíamos abastecernos. Hasta mi marido le creyó y ha comprado como si el país fuera a entrar en guerra.
- Ah, sí. Es un hombre anciano llamado Ricardo, pero después de que lo arrestamos desapareció.
Karlos se subió en un bus con destino a su casa, mientras escuchaba su radio portátil. Le encantaba escuchar la emisora independiente de la oposición de la alcaldía. “El alcalde B. Reamar nunca dará su brazo a torcer – decía un joven locutor muy seriamente – Cerró la estación de policía después de anunciar que había suficiente paz en la ciudad como para tener una. El sindicato que representaba, el de los obreros de la empresa de energía eléctrica, los mismos que lo llevaron a su puesto actual, ahora se ha volcado hacia él. El alcalde fue elegido después de demostrar que podía bajar el costo del servicio eléctrico, nos hizo creer que si, y ha bajado, pero en potencia. Los continuos cortes de energía demuestran la impotencia del director, quien ya ha sido obligado a renunciar. El alcalde empezó el proceso para privatizar y comprar la central energética, lo que ha provocado reacciones por parte del sindicato que ha amenazado con irse a la huelga por sentirse engañado. De la misma manera, el alcalde ya posee el banco de sangre, que compró cuando inició su programa de construcción de hospitales, escuelas y bibliotecas que nunca se llevó a cabo. ¿Qué clase de persona elegimos?”
- Disculpe, sé por lo que está pasando el departamento de policía en estos días – dijo la mujer – Sin embargo, el capitán Toribio nos dejó su nombre en caso de necesitar ayuda.
- Por supuesto. El capitán fue mi tutor. Además no debe preocuparse por lo que pasó en el departamento. Seguramente ya pasará. Bien, empecemos. Su nombre completo es Tatiana Mendoza de Spiegel y usted debe ser Germanio Spiegel.
- Así es – aprobó Tatiana. Germanio permanecía estoico.
- Ahora, dígame que fue lo último que pasó con Jimmy Spiegel...
- Es Jimmy Mendoza, fue un error durante la inscripción de nacimiento. En fin, diría que no fue hace mucho, antes de las elecciones. Él dijo que iría a un campamento. La carta está aquí, sin embargo no nos dan respuesta en ese número de teléfono.
Karlos anotó algunos datos, sin embargo pregunta si puede ser franco. Tatiana inmediatamente dice que sí.
- Al departamento lamentablemente llegan bastantes solicitudes como estas. El tema del campamento es, evidentemente, un fraude, y lo más probable es que su hijo lo haya usado de excusa para fugarse de la casa, como ya lo han hecho otros jóvenes anteriormente. Este papel no es de impresión masiva, como lo hacen los campamentos. Estas marcas delatan que fue impresa en una maquina casera. Cuando interrogamos a los jóvenes del porqué de su actitud, ellos la mayor de las veces dicen que se van voluntariamente de sus casas, y dicen todas las excusas que se puedan imaginar. Lo que haré señora Tatiana, y señor Spiegel, es buscar a su hijo. No pierdan sus esperanzas, pero tampoco esperen mucho. La mayor de las veces regresan solos.
Tatiana le agradeció su ayuda y el detective se despidió de ambos. Al salir, en la puerta, le recomendó que se distrajera un poco, que fuera esa noche al eclipse de luna. Ella contestó que tal vez lo haría y le preguntó por el hombre que andaba anunciando el apocalipsis.
- ¿Quién?
- Ese hombre que gritaba en la plaza, diciendo que se acercaban tiempos de oscuridad y que debíamos abastecernos. Hasta mi marido le creyó y ha comprado como si el país fuera a entrar en guerra.
- Ah, sí. Es un hombre anciano llamado Ricardo, pero después de que lo arrestamos desapareció.
Karlos se subió en un bus con destino a su casa, mientras escuchaba su radio portátil. Le encantaba escuchar la emisora independiente de la oposición de la alcaldía. “El alcalde B. Reamar nunca dará su brazo a torcer – decía un joven locutor muy seriamente – Cerró la estación de policía después de anunciar que había suficiente paz en la ciudad como para tener una. El sindicato que representaba, el de los obreros de la empresa de energía eléctrica, los mismos que lo llevaron a su puesto actual, ahora se ha volcado hacia él. El alcalde fue elegido después de demostrar que podía bajar el costo del servicio eléctrico, nos hizo creer que si, y ha bajado, pero en potencia. Los continuos cortes de energía demuestran la impotencia del director, quien ya ha sido obligado a renunciar. El alcalde empezó el proceso para privatizar y comprar la central energética, lo que ha provocado reacciones por parte del sindicato que ha amenazado con irse a la huelga por sentirse engañado. De la misma manera, el alcalde ya posee el banco de sangre, que compró cuando inició su programa de construcción de hospitales, escuelas y bibliotecas que nunca se llevó a cabo. ¿Qué clase de persona elegimos?”
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