Ese pájaro tan bonito - parte 5
Jorge era un joven de características alegres, aunque con un dejo de soledad. Cuando Jairo le hizo la pregunta, él sonriendo le dijo que si, que era el pájaro y que era el primero en reconocerlo, aunque aceptaba que no hablaba con mucha gente, pues la gente no se internaba en el bosque cuando había luna llena. Jairo no entendía nada, pero Jorge le pidió que se sentara prometiéndole que le iba a explicar. Luego le preguntó si había escuchado alguna vez de la leyenda del demonio de ojos verdes.
- Sí – respondió Jairo – Hace tiempo, un malvado demonio de ojos verdes quería dominar la tierra, y para ello usaba magia contra sus enemigos. Le gustaba ridiculizarlos y por eso muchas veces los convertía en animales inofensivos…
- Así es. Es una leyenda bastante larga para contarla, sin embargo es falsa, pero es algo cierta al mismo tiempo. Quiero decir, que mucho de lo que se dice en esa leyenda es falso, pero no fue una leyenda, fue un hecho real.
Jorge le cuenta que el demonio existió en realidad y cuando se quiso derrotar, el reino no mostró ninguna debilidad, reclutando todos los soldados posibles para que lucharan contra él. Pero no pudo evitar ser uno de los afectados por la malvada magia de aquel hombre que como resultado fue convertido en aquella ave. Como fue reclutado obligadamente, el sentir que podía escapar de allí fue lo mejor que pudo sucederle, y la sensación de volar es en extremo exquisita. Desde entonces ha recorrido todo el país y cada luna llena toma su forma real. Sin embargo, cuando lo hace, parece que no envejece, pues cuando toma su forma humana se ve con la misma edad que cuando lo enlistaron para la guerra.
En ese tiempo, él y su mejor amigo y compañero de toda la vida eran muy populares. Eran músicos innatos bastante buenos. Jorge se convirtió en profesor de música enseñando gratuitamente a todos los que querían aprender. Después a él lo enlistaron, pero a su compañero no, quien después continuó impartiendo las clases, pero cobrando. Le cuenta que hizo de todo, hasta adoptó una hija con su pareja, mas no sirvió de nada. Después de la batalla, lo dieron por muerto.
- ¿Por eso siempre pides que te canten?
- Si, me recuerda viejos tiempos. Mis alumnos subían hasta aquí para cantar.
- ¿Eres de aquí, de este pueblo?
- Sí. Volví buscando a mi amor, pero fue en vano. Entiendo la ironía. Puedo ayudar a todos a encontrar la pareja de su vida, pero mi propia pareja se ha olvidado de mí. No sé si soy clarividente, pero mis sensaciones siempre funcionan. En unas horas se ocultará la luna y volveré a mi forma de ave. Es curioso. Cuando lo haga, habré pasado más tiempo como un pájaro que como humano.
Duraron un rato en silencio, viendo el paisaje nocturno. Un rato después, Jorge le explicó su problema: alguien quería el pájaro y lo vendería muy costoso a un contrabandista. Tenía que deshacerse de esa persona sacándola del pueblo y que se olvidara de él. Las plumas que tenía en la mano permitirían reconocer a esa persona en el pueblo al medio día. Jorge se levantó pidiéndole permiso, le dio las gracias y se marchó a la oscura densidad del bosque. Jairo sólo duró un rato más y luego se fue también a su casa.
Al día siguiente sucede tal cual: Jairo está tomando un café claro mientras sostiene las plumas en la otra mano y pronto llega una mujer que se interesa en ellas. Se presenta como Diana, periodista del diario La Realidad y le dice que le gustaría ver al pájaro al que le pertenecen las plumas para hacer un reportaje especial, pero Jairo aún no sabe qué hacer. Le comenta varias evasivas y excusas que Diana resuelve rápidamente. En ese momento se acerca alguien de otra mesa, quien le dice a ella que le puede ayudar. Diana lo reconoce: es John Hoja de Parra. Él les dice que los llevará a la mansión de su maestro y manager, donde él ha visto el pájaro. Diana muy feliz acomoda una cita para esa misma tarde y se despide, luego John se sienta y muy serio lo mira a los ojos.
- Yo sé quién es.
- ¿Cómo dice?
- Yo sé quien es usted. Es un famoso cantante de música que aquí nadie escucha. Le ayudaré con este problema a cambio de que me contacte con disqueras de la capital. Usted debe tener muchos contactos todavía. Debo irme ahora. Nos veremos a las tres en punto en la entrada del hotel del pueblo.
- Sí – respondió Jairo – Hace tiempo, un malvado demonio de ojos verdes quería dominar la tierra, y para ello usaba magia contra sus enemigos. Le gustaba ridiculizarlos y por eso muchas veces los convertía en animales inofensivos…
- Así es. Es una leyenda bastante larga para contarla, sin embargo es falsa, pero es algo cierta al mismo tiempo. Quiero decir, que mucho de lo que se dice en esa leyenda es falso, pero no fue una leyenda, fue un hecho real.
Jorge le cuenta que el demonio existió en realidad y cuando se quiso derrotar, el reino no mostró ninguna debilidad, reclutando todos los soldados posibles para que lucharan contra él. Pero no pudo evitar ser uno de los afectados por la malvada magia de aquel hombre que como resultado fue convertido en aquella ave. Como fue reclutado obligadamente, el sentir que podía escapar de allí fue lo mejor que pudo sucederle, y la sensación de volar es en extremo exquisita. Desde entonces ha recorrido todo el país y cada luna llena toma su forma real. Sin embargo, cuando lo hace, parece que no envejece, pues cuando toma su forma humana se ve con la misma edad que cuando lo enlistaron para la guerra.
En ese tiempo, él y su mejor amigo y compañero de toda la vida eran muy populares. Eran músicos innatos bastante buenos. Jorge se convirtió en profesor de música enseñando gratuitamente a todos los que querían aprender. Después a él lo enlistaron, pero a su compañero no, quien después continuó impartiendo las clases, pero cobrando. Le cuenta que hizo de todo, hasta adoptó una hija con su pareja, mas no sirvió de nada. Después de la batalla, lo dieron por muerto.
- ¿Por eso siempre pides que te canten?
- Si, me recuerda viejos tiempos. Mis alumnos subían hasta aquí para cantar.
- ¿Eres de aquí, de este pueblo?
- Sí. Volví buscando a mi amor, pero fue en vano. Entiendo la ironía. Puedo ayudar a todos a encontrar la pareja de su vida, pero mi propia pareja se ha olvidado de mí. No sé si soy clarividente, pero mis sensaciones siempre funcionan. En unas horas se ocultará la luna y volveré a mi forma de ave. Es curioso. Cuando lo haga, habré pasado más tiempo como un pájaro que como humano.
Duraron un rato en silencio, viendo el paisaje nocturno. Un rato después, Jorge le explicó su problema: alguien quería el pájaro y lo vendería muy costoso a un contrabandista. Tenía que deshacerse de esa persona sacándola del pueblo y que se olvidara de él. Las plumas que tenía en la mano permitirían reconocer a esa persona en el pueblo al medio día. Jorge se levantó pidiéndole permiso, le dio las gracias y se marchó a la oscura densidad del bosque. Jairo sólo duró un rato más y luego se fue también a su casa.
Al día siguiente sucede tal cual: Jairo está tomando un café claro mientras sostiene las plumas en la otra mano y pronto llega una mujer que se interesa en ellas. Se presenta como Diana, periodista del diario La Realidad y le dice que le gustaría ver al pájaro al que le pertenecen las plumas para hacer un reportaje especial, pero Jairo aún no sabe qué hacer. Le comenta varias evasivas y excusas que Diana resuelve rápidamente. En ese momento se acerca alguien de otra mesa, quien le dice a ella que le puede ayudar. Diana lo reconoce: es John Hoja de Parra. Él les dice que los llevará a la mansión de su maestro y manager, donde él ha visto el pájaro. Diana muy feliz acomoda una cita para esa misma tarde y se despide, luego John se sienta y muy serio lo mira a los ojos.
- Yo sé quién es.
- ¿Cómo dice?
- Yo sé quien es usted. Es un famoso cantante de música que aquí nadie escucha. Le ayudaré con este problema a cambio de que me contacte con disqueras de la capital. Usted debe tener muchos contactos todavía. Debo irme ahora. Nos veremos a las tres en punto en la entrada del hotel del pueblo.
Comentarios
Publicar un comentario