Dos hermanas, parte 2

No fue tan violento como lo planeó. De hecho, fue Carolina quien entró a su habitación y tomó la palabra. Ella le propuso cambiar de identidades. Así le enseñaría a ser más popular, a cambio de que le ayudara con las tareas de las clases extras. De esa manera también descansaría, pues se sentía exhausta de ser el centro de atención.

Para el lunes, ya se habían cambiado el color de sus cabelleras, cada una le mostró a la otra con quien pasaban el tiempo, sus amigos, los temas que discutían y las clases que tomaban. Paola esperaba a que terminaran las clases y empezaran las clases extras, demostrando una excesiva paciencia ocultando su impresionante ansiedad. Luego ella entró inmediatamente al salón correspondiente y, como le pasaba con frecuencia, fue la primera en llegar. Después fueron entrando sus compañeros, hasta que finalmente vio a Jay. Paola no tuvo que desear como infructuosamente lo hacía, que se sentara junto a ella, porque Jay lo hizo voluntariamente y sonriendo.

- ¿Puedo sentarme aquí?
- Sí, claro… está bien… supongo…

Jay se sentó un poco confuso, pero ambos aprovecharon la situación para reir y romper el hielo. Ella tenía ejercicios de inglés y él de matemáticas.

- ¡Inglés! Que fácil – dijo él – yo en cambio tengo estas raíces que no me entran por ningún lado.

Paola sabía tanto de inglés como de raíces pero aprovechó la situación.

- Te cambio la tarea. No hay nada mejor que las matemáticas – dijo al fin Paola, y luego cayó en cuenta de lo estúpido de su cometario.
- ¿En serio? Bueno, está bien. Pero aceptaré el trato sólo si tú me aceptas un favor: vamos al parque y te invito un helado.

Paola se puso roja y sólo sonrió dando un sí con la cabeza.

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