Las aventuras de Julián, el soldado caleidoso, parte 3
Una bella dama inicia su día normal. Su costoso despertador la levanta de su costosa cama matrimonial. Mientras se despereza observa que el hombre que la acompaña sigue durmiendo, mientras un gato gris se sube a sus piernas. La mujer acaricia al gato, se levanta, se baña, desayuna un platillo servido por un cocinero profesional. A las once de la mañana inicia su trabajo desde su hogar, sentándose en un antiguo escritorio a leer el diario. Ella hace pasar a un hombre de traje que demuestra más miedo que respeto hacia la bella dama.
- ¿Qué significa esto? – dice ella, pasándole el diario, donde en primera plana se anuncia que Cinthia Debeler ha sido encontrada en un tren comercial, junto a su secuestrador, un ex soldado de la realeza.
- Su majestad, este error no se volverá a repetir.
- Espero que no, o no será ella sino a usted el que ordene ejecutar, Karlos.
Unas horas antes, Julián se preguntaba qué clase de suerte tenia. Mientras veía el paisaje por la ventana del tren recordó que al llegar a la estación Cinthia fue directamente a la cabina donde vendían los pasajes, a pesar de ser un camino complicado, y los compró. El vendedor de pasajes les dijo que tenían suerte porque eran casi los últimos pasajes y el próximo tren pasaría en una semana. Julián estaba sentado en un vagón de segunda clase, al igual que Cinthia, quien había pedido comprar dos puestos para ella y alejado de él. Un par de ancianos se sentaron frente a él a leer la prensa y poco después se fueron dejándolo allí. Él leyó las noticias e inmediatamente se acercó a Cinthia.
- ¿Ya ha visto lo que dicen las noticias?
- No, ¿Qué será? – dijo ella con indiferencia.
- “Su majestad, la reina Ivonnet de Sabernal, ha anunciado públicamente su pesar por la desaparición de la dama de sociedad Cinthia Debeler, así como la suspensión de su búsqueda debido a que la familia real se niega a negociar con los secuestradores” Es la suspensión por secuestro más rápida de la que me he enterado.
- No esperaba menos. La familia real me odia, la reina no me quiere ver.
- ¿por eso estas huyendo? ¿el secuestro fue arreglado para huir de ellos?
- Algo así. Ahora déjame en paz. Cuando lleguemos a Castor te podrás ir.
Julián se levantó y regresaba a su silla cuando un hombre lo felicitó por tener una pareja tan bella y misteriosa. Él le dijo que no eran nada, sólo venia con ella y le entregó el periódico. El hombre vio una foto del diario y vio a la mujer, luego se sentó con su esposa, quien notó su cara de preocupación.
- ¿Qué sucede? – le dijo ella.
- Marca a la policía, creo que encontré a la mujer desaparecida, y al hombre que la tiene retenida…
- ¡Oh Dios! ¡Nos ganamos la recompensa!
- ¿Qué significa esto? – dice ella, pasándole el diario, donde en primera plana se anuncia que Cinthia Debeler ha sido encontrada en un tren comercial, junto a su secuestrador, un ex soldado de la realeza.
- Su majestad, este error no se volverá a repetir.
- Espero que no, o no será ella sino a usted el que ordene ejecutar, Karlos.
Unas horas antes, Julián se preguntaba qué clase de suerte tenia. Mientras veía el paisaje por la ventana del tren recordó que al llegar a la estación Cinthia fue directamente a la cabina donde vendían los pasajes, a pesar de ser un camino complicado, y los compró. El vendedor de pasajes les dijo que tenían suerte porque eran casi los últimos pasajes y el próximo tren pasaría en una semana. Julián estaba sentado en un vagón de segunda clase, al igual que Cinthia, quien había pedido comprar dos puestos para ella y alejado de él. Un par de ancianos se sentaron frente a él a leer la prensa y poco después se fueron dejándolo allí. Él leyó las noticias e inmediatamente se acercó a Cinthia.
- ¿Ya ha visto lo que dicen las noticias?
- No, ¿Qué será? – dijo ella con indiferencia.
- “Su majestad, la reina Ivonnet de Sabernal, ha anunciado públicamente su pesar por la desaparición de la dama de sociedad Cinthia Debeler, así como la suspensión de su búsqueda debido a que la familia real se niega a negociar con los secuestradores” Es la suspensión por secuestro más rápida de la que me he enterado.
- No esperaba menos. La familia real me odia, la reina no me quiere ver.
- ¿por eso estas huyendo? ¿el secuestro fue arreglado para huir de ellos?
- Algo así. Ahora déjame en paz. Cuando lleguemos a Castor te podrás ir.
Julián se levantó y regresaba a su silla cuando un hombre lo felicitó por tener una pareja tan bella y misteriosa. Él le dijo que no eran nada, sólo venia con ella y le entregó el periódico. El hombre vio una foto del diario y vio a la mujer, luego se sentó con su esposa, quien notó su cara de preocupación.
- ¿Qué sucede? – le dijo ella.
- Marca a la policía, creo que encontré a la mujer desaparecida, y al hombre que la tiene retenida…
- ¡Oh Dios! ¡Nos ganamos la recompensa!
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