La nota del saxofón, parte 10

Ericoka se acerca a la pareja, pero descubre que Alexander no está muerto, ni siquiera está herido. Atrás de ellos está Sotelo. El detective y Ericoka se ponen defensivos, pero Cheddy explica que fue lo que pasó: Alexander le disparó a Croidon y ella iba a entrar, pero Sotelo, alertado por el disparo, la detuvo y le dijo que su jefe no había muerto todavía, pues él no era tan fácil de matar. Él entró a la oficina cuando Croidon se disponía a dispararle y cuando lo vio se asustó, no le dio tiempo de decir nada porque Sotelo le disparó primero. Luego otros hombres entraron a llevarse el cuerpo y quemarlo como es la tradición en ellos. Cheddy se acercó a Sotelo y le agradeció abrazándolo. Él se sintió raro y la apartó.

- Váyanse ya – dijo él, mientras fumaba uno de los puros del escritorio de su fallecido jefe.
Alexander se levantó y se dirigió a él.
- ¿Dónde están los cuerpos de Jennifer y Martín? Quiero enterrarlos en Verón, de donde son ellos.
- Búsquelos en la morgue del hospital.

Los cuatro salieron de la oficina caminando común y corriente por el pasillo. Ericoka notó lo triste que estaba el detective y le dio un beso en la mejilla. “Alégrate, puedo visitarte de vez en cuando, pero nunca me verás a la luz del día en Verón”. Él estuvo de acuerdo y sonrió. Al pasar por el recibidor, el cuerpo de Ana Carolina no estaba, pero unos hombres estaban arreglando el desorden. Cheddy se separó del grupo y levantó el saxofón. Luego se lo entregó a Alexander.

- No deberías abandonar este saxofón, no sabes cuando pueda volverte a salvar la vida, como lo hizo con nosotros.

Alexander sonrió y la abrazó con todas las fuerzas.

- Gracias por todo.

Luego la tomó de la mano y salieron caminando. Una nueva vida, tal vez más feliz para algunos, los esperaba a todos.

FIN

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