La nota del saxofón, parte 5

Cheddy estaba sentada en su cama. Frente a ella estaba el maletín. Dudaba e sacarlo o no. Daba vueltas por la habitación. Se tomó tres tazas de té. No la relajaron. Leyó tres revistas sin ponerle atención lo que decían los artículos o lo que mostraban las fotos de la gente de moda. Finalmente sucumbió a la desesperación y abrió el maletín. Sacó el brillante saxofón de buena marca y lo revisó por todas partes. Excepto por la bala incrustada, no tenía nada extraordinario, pero ella creía que era parte de la decoración del instrumento. De pronto entró su madre a la habitación y la vio de tal manera que asumió que era la mejor concertista del país. Sugerente pero firmemente le pidió que tocara.

- Madre, este saxofón es…
- Es bello, ahora toca.

Sin más remedio, porque nunca se le podía llevar la contraria a la madre de Cheddy, ella tocó, mas no salían notas claras de ese saxofón, primero porque no tocaba bien y segundo porque algo tenia obstruido en el tubo. Su madre se deleitó con aquellos sonidos y salió de la habitación. Cheddy si notó que algo obstruía el viento y desarmó el saxofón, encontrando dentro de ella un papel doblado, con una pequeña ayuda que decía:

“Astrid, solo tú puedes ayudar a Lex, sálvalo de Croidon. J”

Ella se asustó. Las letras evidentemente fueron escitas con rapidez y desespero. Armó el saxofón y guardó la nota. Ahora esa era su misión: proteger a Alexandro y protegerlo de quien sabe quién. Aprovechó su amistad con el investigador para averiguar información sobre el caso de Alexandro invitándolo a tomar una taza de té a su casa y se aprovechó de la situación cuando se dio cuenta que él estaba viéndola con otros ojos. Él cantó como un pajarito, contándole que la mujer asesinada se llamaba Jennifer y que no podían hacer mucho porque ella junto con el “asesino” viajaba de ciudad en ciudad, tocando en algunos bares cuyos conocidos eran amigos de Martín, el manager.

- ¿Sabe usted quien es Croidon?

El detective Torres cambió de actitud.

- No ¿Quién es?

Cheddy inmediatamente negó con la cabeza, y el detective se levantó, le agradeció por la taza de té y se despidió.

Al día siguiente, Cheddy hizo maletas y dejándole una sencilla nota de despedida a su madre, ella salió para la terminal de buses de Nubia. Allí veía el mapa. A veces pensaba en qué tontería se había metido. Tal vez Alexandro si era un asesino después de todo, pensaba. El mapa mostraba las diferentes salidas del pueblo. Pensaba en regresar a Taré empezando su investigación en el bar de blues del homicidio, cuando recordó las palabras de Alexandro: se dirigía por la salida oriental: hacia Verón. Todo concordaba. Decidió ir a aquella pequeña ciudad y compró los boletos.

Encontrar lo que no sabía que buscaba no fue nada fácil. Solo se le ocurrió buscar en los lugares de música más visitados de la ciudad. Siempre preguntaba por Martín o por Jennifer. Luego recurrió a los lugares menos visitados, hasta dar finalmente con un hombre que conocía a Martín. Le debía algo de dinero y ella prometió pagarle si le daba información sobre su ciudad de origen.

- Él es de aquí. A veces venia con una chica clarinetista que escuchó tocar en la Gata Golosa, una taberna. Creo que ella era mesera.

Cheddy salió inmediatamente a buscar la dichosa taberna de mala muerte en un sector donde las cosas no eran muy agradables. Fue acosada por algunos ladrones y borrachos, así que corrió hasta ver el ordinario anuncio, cosa que la hizo sentirse más segura. Pero entrar tampoco era fácil. Muchas mujeres dedicadas a la venta de su cuerpo pensaban que se trataba de la competencia. Una mujer de cabello rubio y bien cuidado le dijo que si no quería problemas debía marcharse inmediatamente.

- Yo no quiero problemas, vengo a evitarlos. Necesito hablar con alguien.
- Si deseas el tiempo de una de nosotras, tienes que pagar.

Cheddy sabia a que se refería y le entrego un par de billetes a la mujer, entonces le dijo:
- Busco información sobre una chica llamada Jennifer, fue mesera en este lugar.
- Conozco muchas chicas con ese nombre. Tendrás que ser más específica. Por este precio no tienes mucho tiempo.
- Tocaba el clarinete.

La mujer se puso pensativa, al tiempo que llegaba otra chica más joven a interrumpirlas.
- Yo sé quién es la Jennifer de la que hablan.

La chica joven explica que ambas fueron compañeras en la secundaria y sus vidas nunca fueron muy fáciles. Las dos entraron de meseras a la taberna, pero mientras una recurrió a la prostitución, Jennifer no deseaba llegar a aquel nivel, sino que prefirió tocar ahí y en las calles para sobrevivir, hasta que un español se la llevó del pueblo. Cheddy estaba entusiasmada en su trabajo investigativo y supuso que si conocía mucho a Jennifer, podía saber quién era Astrid.

- La única Astrid que conozco es una empleada del establecimiento de comidas rápidas, tres calles al norte de la plaza. No es un nombre común, posiblemente sea ella, pero ¿Qué tiene que ver Astrid con Jennifer?
- Supuse que eran amigas o familiares…
- Astrid es una mujer muy reservada. Sé que se va de su casa al trabajo y del trabajo a su casa, está casada con su jefe y tiene una hija. Él siempre habla de ellas cuando viene aquí.

A las nueve de la noche, Cheddy salió de la Gata Golosa. Dudaba si irse al hotel o al pequeño restaurante de comidas rápidas. Pensando en la hora y la descripción de la mujer, decidió ir al hotel.

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