Vittoria a proba, parte 7 (final)
El abogado le pasó el documento y el juez lo leyó: “Por cuestiones legales, Aceros Limpios rompe todo contacto con el General Michelsen, dando entender sobre todo la finalización del Proyecto de creación y venta de armas que inició hace un mes. Para evitar algún tipo de descompensación, el primer paquete de mercancía será enviado según la fecha estipulada y se cierra el compromiso otorgándoles el veinticinco por ciento de descuento. Anexo las facturas y otros de interés mercantil. Por nuestra parte, para evitar algún ataque de su parte se venderán las plantas siderúrgicas en este sector y se cancelaran los contratos con el personal.”
- Que inteligentes, fue comprado por otra empresa del grupo italiano. Esta firmado por el actual presidente y su asistente, con fecha de hace siete años.
Siete años. Esa frase le recordó a Angelina cuando su padre fue despedido y a Sebastiano cuando su padre lloró silenciosamente tras colgar el teléfono.
- Jurado, delibere inmediatamente. Quiero comerme un sándwich de huevo y queso gruyer.
Angelina estaba preocupada. Después de todo lo que había hecho temía que el juez tomara represalias contra ella o peor aún, que la empresa la contrademandara por algún tipo de calumnia y tuviera un destino similar al de su madre.
El jurado tomó un poco más de tiempo, pero tampoco se tardó mucho.
- ¿El jurado ha llegado a alguna conclusión?
- Si, señoría. Declaramos que Aceros Limpios en su calidad de empresa es inocente, sin embargo, las personas que firmaron el proyecto deben ser arrestadas por conspiración y deben pagar una indemnización a todas los empleados que fueron víctimas de estos lamentables hechos.
- Muy bien. Que se ejecute una orden de arresto para el presidente y su asistente. La dirección de la empresa debe ser tomada por el vicepresidente a cargo.
- Perfecto – dijo Danis.
Angelina tenía algunos sentimientos revueltos, pero los periodistas le empezaron a hacer preguntas. “¿Cómo se siente ser la representante y heroína de más de cien familias que fueron despedidas sin razón y que nunca pudieron vencer a la enorme empresa desde hace siete años?”
- Supongo que se siente bien.
- De seguro será un gran golpe para Aceros Limpios.
Ella empacó sus documentos en silencio.
- Bella donna, ¿aceptarás algún día mi invitación a cenar?
- Señor di Follia… no puedo. Estoy comprometida, pero me halaga su proposición – respondió mientras sonreía.
- Te felicito por tu victoria. Que tengas una bella giornata. Ahora debo irme. Tengo un rival inglés que trata de ganarme en la compra de compañías. Una cosa más… cuando vayas a Italia, pregunta por mi nombre e iré por ti.
- Ja, bonito día, señor di Follia.
Sebastiano salió con Angelina sin despedirse de nadie. Él le preguntó que con quien estaba hablando, y ella le dijo que era solo un asistente felicitándola por su trabajo. Mientras iban en el auto charlaron un poco. Él le pregunto si estaba satisfecha con el resultado y ella le dijo que sí, que ya no sentía ninguna necesidad de vengarse de alguna otra manera de la empresa. Sebastiano le dijo que se sentía igual y que ese mismo día renunció al buffet y aceptaría una de las propuestas que le habían llegado. Ella seguía pensativa mirando por la ventana hacia el parque.
- Oye, tú sabes italiano, ¿no es así? – preguntó Angelina.
- Sí, tengo sangre italiana. ¿Por qué?
- ¿Qué significa “vittoria a proba”?
- Estoy seguro que quiere decir “victoria en los tribunales”, ¿Por qué? ¿te irás a Italia a usar esa frase?
Ella sonrió y suavemente pronunció “Tal vez” y ambos rieron.
FIN
- Que inteligentes, fue comprado por otra empresa del grupo italiano. Esta firmado por el actual presidente y su asistente, con fecha de hace siete años.
Siete años. Esa frase le recordó a Angelina cuando su padre fue despedido y a Sebastiano cuando su padre lloró silenciosamente tras colgar el teléfono.
- Jurado, delibere inmediatamente. Quiero comerme un sándwich de huevo y queso gruyer.
Angelina estaba preocupada. Después de todo lo que había hecho temía que el juez tomara represalias contra ella o peor aún, que la empresa la contrademandara por algún tipo de calumnia y tuviera un destino similar al de su madre.
El jurado tomó un poco más de tiempo, pero tampoco se tardó mucho.
- ¿El jurado ha llegado a alguna conclusión?
- Si, señoría. Declaramos que Aceros Limpios en su calidad de empresa es inocente, sin embargo, las personas que firmaron el proyecto deben ser arrestadas por conspiración y deben pagar una indemnización a todas los empleados que fueron víctimas de estos lamentables hechos.
- Muy bien. Que se ejecute una orden de arresto para el presidente y su asistente. La dirección de la empresa debe ser tomada por el vicepresidente a cargo.
- Perfecto – dijo Danis.
Angelina tenía algunos sentimientos revueltos, pero los periodistas le empezaron a hacer preguntas. “¿Cómo se siente ser la representante y heroína de más de cien familias que fueron despedidas sin razón y que nunca pudieron vencer a la enorme empresa desde hace siete años?”
- Supongo que se siente bien.
- De seguro será un gran golpe para Aceros Limpios.
Ella empacó sus documentos en silencio.
- Bella donna, ¿aceptarás algún día mi invitación a cenar?
- Señor di Follia… no puedo. Estoy comprometida, pero me halaga su proposición – respondió mientras sonreía.
- Te felicito por tu victoria. Que tengas una bella giornata. Ahora debo irme. Tengo un rival inglés que trata de ganarme en la compra de compañías. Una cosa más… cuando vayas a Italia, pregunta por mi nombre e iré por ti.
- Ja, bonito día, señor di Follia.
Sebastiano salió con Angelina sin despedirse de nadie. Él le preguntó que con quien estaba hablando, y ella le dijo que era solo un asistente felicitándola por su trabajo. Mientras iban en el auto charlaron un poco. Él le pregunto si estaba satisfecha con el resultado y ella le dijo que sí, que ya no sentía ninguna necesidad de vengarse de alguna otra manera de la empresa. Sebastiano le dijo que se sentía igual y que ese mismo día renunció al buffet y aceptaría una de las propuestas que le habían llegado. Ella seguía pensativa mirando por la ventana hacia el parque.
- Oye, tú sabes italiano, ¿no es así? – preguntó Angelina.
- Sí, tengo sangre italiana. ¿Por qué?
- ¿Qué significa “vittoria a proba”?
- Estoy seguro que quiere decir “victoria en los tribunales”, ¿Por qué? ¿te irás a Italia a usar esa frase?
Ella sonrió y suavemente pronunció “Tal vez” y ambos rieron.
FIN
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