Señor Mártir, parte 3

"Pero fue el comandante de la región del sur y capitán de la Marina de Sabernal, Luis de Tión, quien dio a conocer el ejército secreto, durante la guerra de Priana. El capitán luchaba en el río Rojo con los demás militares que componían la flota naval. Fue enviado a atacar una organización dogmatica llamada Ochernia, que estaba prohibida por los obispos, pero la guerra mantenía bastante ocupada a la iglesia como para que interviniera.

Al llegar allí, aprovecharon los mártires para recuperar las tierras tomadas por el líder de la insurrección, expulsando a los habitantes y dejando el pueblo vacio. Sabiendo que estaba prohibido, lo saqueó, pues estaba obsesionado con la leyenda del famoso Sho, un elefante de oro, de tamaño natural y perfeccionado hasta en su más mínimo detalle, adorado por una tribu más antigua que los Ochernia. Después de horas de esclavizar a sus marineros en excavaciones que parecían en vano, encontró al gran animal y olvidó todo lo que sabía de moral y lo que los mártires le habían inculcado. Ordenó llevarlo a la Cristálica, su barco, y la destrucción de todas las chozas de piedra y barro que estaban sobre la playa, a la que llamó Shochernia, pero terminó llamándose Chocherna.

Los obispos premiaron a Luis de Tión por sus buenas labores, entregándole gran cantidad de dinero en un pueblo minero llamado Plomer. Allí escuchó que uno de los mineros encontró un rubí de tan grandes proporciones que podría casarse con la princesa. Luis de Tión lo deseó a toda costa y organizó un espectáculo donde hizo ver a los mineros como traidores de la patria, por lo que obtuvo el permiso para hacerse con la joya. De Tión encontró el rubí, al que puso por nombre: la Gracié, por el apodo francés de la princesa. Para que sus hombres no dijeran nada, les dejó tomar todas las joyas y el dinero que encontraron.

Muchos se alegraban con la visita del Capitán de la Marina en sus ciudades y pueblos, pero quienes le conocían difamaban de él y eran perseguidos y ajusticiados, por lo que pronto nadie decía nada en contra del gran Lois de Tión. Sin embargo, los otros comandantes mártires se enteraron de alguna manera y enfrentaron al capitán, bloqueando la salida del rio Rojo cuando él se disponía a partir a aguas internacionales. Al no llegar a un trato, el capitán en un intento desesperado empezó a atacar a los demás buques y hundió dos, pero los otros mártires lo superaban en número y golpearon fuertemente la Cristálica, haciendo que naufragara. Los marineros que quedaron en el agua fueron rescatados y condenados al destierro, pero Luis de Tión no fue encontrado. Al parecer se hundió con su barco y los tesoros que había robado.

La historia oficial de Luis de Tión: el héroe de guerra naval y sus marineros mueren en histórica batalla, decían los medios de entonces. Esto hizo que los seguidores del capitán se multiplicaran en todas partes. En medio de la plaza de Chocherna se construyó una estatua enorme para homenajearlo. Fue tanta su fama de héroe, que los hijos de los que conocían la verdad jamás creyeron que él fuera un ladrón y que los tesoros eran solo parte de una historia para desprestigiarlo, cosa que no evitó que actualmente los mejores buzos continuaran buscándolos”

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