La antropologa vestida de gris - 6a parte

La princesa le pregunta a Niyireth si se encuentra bien y ella le dice que sí. Más adelante es ella quien le pregunta a Shedi que para qué es el tesoro y para qué lo usara. La princesa responde que no sabe exactamente que es, pero según su calendario, cada cierto tiempo deben sacarlo de donde está para que el sol le dé y surja una buena cosecha.

- ¿Es en serio?
- No, pero soy la princesa. Me toca encargarme de estas cosas.

Niyireth le recuerda lo que le dijo sobre la persona que los envió y sospecha que Shedi lo conoce. Ella se queda un momento callada pero la arqueóloga la enfrenta, al punto que uno de los soldados las separa, pero la princesa golpea al soldado y le dice que no la interrumpa. Le responde que si lo conoce, era su hermano, pero se fue con su tío, quien fue desterrado de su cultura por querer robar el tesoro. Su hermano mató a su tío y envía hombres que le hagan su trabajo sucio, solo cuando sacan el tesoro. Fueron aquellos hombres los que mataron a los reyes, quienes sabían el lenguaje anterior y no tuvieron tiempo para enseñarlo.

La princesa dice que terminarán el ritual y lo guardarán nuevamente, pues no piensa volverlo a hacer cuando sea la reina, para evitar ese tipo de cosas. Niyireth está de acuerdo con su respuesta y traduce la última inscripción: “al caer al suelo no hay quien me recoja, quien lo haga seguro se moja”. La princesa responde inmediatamente que es el agua y sabe que están bajo el rio en ese momento. Empiezan a caminar por la cueva pero no hay nada, un callejón sin salida, pero la princesa nota cuatro imágenes en puntos distintos: una gota azul, un sol amarillo, un fuego anaranjado y una hoja verde. Ella ordena que se golpee la imagen la gota azul, uno de los soldados levanta su lanza y hace lo que le ordenaron. Inmediatamente se siente un temblor en la caverna y el piso empieza a llenarse de agua. Ellos tratan de salir, pero una gran cantidad de agua los cubre. La princesa se agarra de la lanza que esta clavada y agarra a Niyireth de la mano, quien comienza a ahogarse.

- Me mentiste – dice Shedi – eres como ellos.
- No es cierto, eso era lo que decía – pero pensaba: realmente no sé quién soy.

El agua terminaba de llenar la bóveda y la pared donde estaba la lanza empezó a ceder. Las rocas cayeron dejando correr el agua y luego todo estaba como antes, mas ahora se encontraban solas. Niyireth dijo que se encontraban en la sala del tesoro. Shedi lo confirmó y fueron hacia la parte del fondo.

La antropóloga estaba caminando, pero le dio dolor de estomago y se tocó el vientre. La princesa le preguntó si estaba bien y le sostuvo el brazo. Ella agachó la cabeza y al enderezarse le respondía a Juan: Si, estoy bien. Juan le dice que no se preocupe, que todo saldrá bien, mientras pone un par de maletas en la bodega de la avioneta. Daniel se acerca y le pide disculpas por todo lo que le hizo pasar mientras le pasa su libreta. Un hombre le pasa una carpeta y Daniel le dice que investigó a muchos antropólogos y expertos a símbolos, pero ninguno tuvo un desarrollo tan exitoso en la traducción del idioma selsuica antiguo. Saca una foto de la carpeta y se la entrega.

- Destruiré este archivo y es una foto bonita. Consérvela, sería una pena que tenga el mismo destino – Niyireth recibe la foto y Daniel se va a ir, pero se detiene, gira la cabeza y le dice – lo olvidaba, no mire el tesoro directamente, o se obsesionará. Dele mis saludos a la princesa y por último, los viajes en avión no son peligrosos para los embarazos.
- ¿Cómo supo de mi embarazo? – se preguntó a sí misma, después que Daniel se subió a su limosina y se fue.
- No lo sé – respondió Juan – es un hombre muy investigativo. ¿Guardo tu equipaje?

Ella le dijo que si y antes de entregárselo guardó la foto en la libreta y la libreta en la maleta.

La princesa le volvió a preguntar si estaba bien y Niyireth respondió sorprendida que estaba embarazada.

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