El Gigante de cuerpo azul, parte 3

Una mujer joven se enamora y se compromete con un hombre mayor, pero más tarde se enamora de su jardinero y huye con él. Es la trama del Dramma de Beatrice, mas a Mauricio parece que le estuvieran dramatizando los recuerdos con su ex pareja, cambiando un jardinero por un oficinista.

Cuando encienden las luces, vuelve a la realidad. Empezaba el intermedio, la duquesa se levantó e igualmente lo hizo el objetivo. Al detective le preocupaba perderlo de vista y que actuara cuando no lo viera, pero no había hecho nada, siempre estaba pendiente de los movimientos de la duquesa. Entonces sospechó.

- ¿Podrá ser? ¿podrá ser la duquesa el receptor? Ojalá lo fuera y soy capaz de desenmascarar a esa manada de corruptos que se sientan en sus sillas doradas.

La duquesa se detuvo ante una puerta y pidió que nadie entrara, sino solo los que el soldado Troyán ya sabía que podían pasar. Troyán fue uno de los dos soldados que venían con la duquesa desde la capital y que tampoco la habían dejado sola. Las seis jóvenes se retiraron a la cafetería, y Troyan pidió que solo dos guardias más lo acompañaran a vigilar la puerta. El detective estaba preocupado, sospechaba que el receptor podría ser la duquesa, o siendo menos incierto, que Alit la manipulara a ella. Troyán eligió a su compañero que venía con él y preguntó que quién era el soldado que venía de la capital. Mauricio no contestó, sino lo hizo otro guardia. “Entonces quédese con nosotros”. Cuando los otros guardias salieron, él le dijo que no confiaba en los pueblerinos.

- Ja, dígamelo a mí – dijo Visux, siguiéndole el juego.

Mauricio se dirigió a la parte derecha, Troyán frente a la puerta y su compañero a la izquierda. Alit apenas salía de las gradas y se detuvo frente al guardia. El detective alistó su pequeña cámara.

- Vengo a ver a la duquesa.
- Por supuesto, por seguridad debo revisar su maletín.

Troyán lo abrió pero rápidamente lo cerró. Él le entregó un sobre y una llave, y le abrió la puerta. Visux necesitaba entrar y tomar más fotografías. El tiempo se acababa.

Se acercó a Troyán y le dijo que no confiaba en su compañero, por haberlo visto hablando con un policía. “Demonios, ¿estás seguro?”. Él le respondió que completamente.

- Soldado Andrade.
- Señor.
- Vaya a la cafetería.
- Gracias, señor.

Mauricio sonrió, le encantaba cuando le salían las cosas, pero ahora tenía que deshacerse de Troyán. El tiempo se le acababa, sin embargo sucedió algo que no tenía previsto.

- Visux, tengo que ir al baño. Tome esta llave y entréguesela solo a la cantante si llega a venir. Ya regreso. Creo que no me debí comer esa albóndiga.

Apenas lo perdió de vista, el detective entró. Era un salón parecido a los de los hoteles costosos. Girando una esquina se encontraban Andrea Mileani y Alit Beduí. Silenciosamente se ubica estratégicamente detrás de un sillón, y toma más fotos. Estaban conversando amenamente.

- Señor Bedui, que agradable es usted, pero se acaba el tiempo. Hablemos de negocios. Me gustaría verlo, si no es problema.
- Por supuesto, duquesa. Después de todo, ya me entregaron el pago – dice mientras levanta el maletín y lo abre. Ella lo observa emocionada.
- Es hermoso.
- Debe serlo. El Gigante de Cuerpo Azul está avaluado por casi cinco repas.
- ¡Cinco repas! – se dijo Mauricio - Por Dios, podría comprarme dos mansiones en Las Colinas solo con eso. Bien, supongo que es hora de actuar… uff.

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