El Gigante de cuerpo azul, parte 1
Mauricio Visux se encontraba jugando ajedrez con su mejor amigo en la comisaria. Estaba por acabar un cigarrillo. Tenía una barba de dos días y una chaqueta de cuero negra y sucia. Era uno de esos malos días con tormenta, donde el sol no aparecía para nada. El ánimo de Visux estaba similar, estaba fallando en todo, por lo cual su mejor amigo estaba dejándose ganar. El próximo movimiento era un jaque mate, pero un colega suyo lo llamó.
- Detective, el capitán Toribio lo necesita.
- La próxima vez que juguemos bien – le dijo a su mejor amigo mientras se levantaba – te haré el jaque mate.
Visux apagó el cigarrillo y entró en la oficina.
- ¿quería verme? – dijo mientras se sentaba.
- Visux, ¿Por qué demonios está tan harapiento?
- Capitán, no estoy de humor para sus bromas. Supongo que hay trabajo que hacer.
El capitán le alcanzó una carpeta. En ella había información y fotos de un hombre.
- Como sabe la duquesa llegará el sábado para el concierto de Karina.
- Aja, mi hija va a ir… con su madre. ¿Qué tengo que hacer? ¿Protegerla? Hace mucho ascendí de guardaespaldas.
- Al concierto irá el esposo de Karina, Alit Beduí. Inteligencia supone que es el segundo a cargo en la mafia árabe. Y parece que hará algún negocio con un contacto durante el concierto.
El detective se dirigió al día siguiente al Palacio de Verón, donde se hospeda la familia real cuando visita alguna ciudad. En el camino recordaba las instrucciones del capitán: «Se infiltrará como miembro de la Guardia Real. Ellos son los más cercanos al palco donde se sentará el objetivo. No debe perderlo de vista». Visux hizo una última fumada y botó el cigarrillo. «¿Por qué no lo hizo Torres?» Luego entró al palacio. Adentro se encontraba una mujer en un escritorio.
- Tengo una cita con Alberto Lamba.
La mujer le señalo una puerta sin dejar de leer unos papeles. El detective entró a la oficina bastante similar a la del capitán Toribio, pero un poco más grande.
- No lo esperaba tan rápido. Tome asiento. Seré breve. La agencia central no envía novatos. La duquesa Andrea Milenai es muy joven para su cargo y se ha ganado ciertos enemigos. Usted lo único que tiene que hacer es acompañar a sus siete compañeros frente al palco antes, durante y después del concierto. Vigilar, proteger ¿claro? Después recibirá nuevas instrucciones. Supongo que no tiene preguntas.
- No, señor… es decir, una, ¿puedo fumar?
- La agencia no envía novatos, pero envía payasos. Sus compañeros están en sus habitaciones. Torre uno. La duquesa llegará mañana.
- Detective, el capitán Toribio lo necesita.
- La próxima vez que juguemos bien – le dijo a su mejor amigo mientras se levantaba – te haré el jaque mate.
Visux apagó el cigarrillo y entró en la oficina.
- ¿quería verme? – dijo mientras se sentaba.
- Visux, ¿Por qué demonios está tan harapiento?
- Capitán, no estoy de humor para sus bromas. Supongo que hay trabajo que hacer.
El capitán le alcanzó una carpeta. En ella había información y fotos de un hombre.
- Como sabe la duquesa llegará el sábado para el concierto de Karina.
- Aja, mi hija va a ir… con su madre. ¿Qué tengo que hacer? ¿Protegerla? Hace mucho ascendí de guardaespaldas.
- Al concierto irá el esposo de Karina, Alit Beduí. Inteligencia supone que es el segundo a cargo en la mafia árabe. Y parece que hará algún negocio con un contacto durante el concierto.
El detective se dirigió al día siguiente al Palacio de Verón, donde se hospeda la familia real cuando visita alguna ciudad. En el camino recordaba las instrucciones del capitán: «Se infiltrará como miembro de la Guardia Real. Ellos son los más cercanos al palco donde se sentará el objetivo. No debe perderlo de vista». Visux hizo una última fumada y botó el cigarrillo. «¿Por qué no lo hizo Torres?» Luego entró al palacio. Adentro se encontraba una mujer en un escritorio.
- Tengo una cita con Alberto Lamba.
La mujer le señalo una puerta sin dejar de leer unos papeles. El detective entró a la oficina bastante similar a la del capitán Toribio, pero un poco más grande.
- No lo esperaba tan rápido. Tome asiento. Seré breve. La agencia central no envía novatos. La duquesa Andrea Milenai es muy joven para su cargo y se ha ganado ciertos enemigos. Usted lo único que tiene que hacer es acompañar a sus siete compañeros frente al palco antes, durante y después del concierto. Vigilar, proteger ¿claro? Después recibirá nuevas instrucciones. Supongo que no tiene preguntas.
- No, señor… es decir, una, ¿puedo fumar?
- La agencia no envía novatos, pero envía payasos. Sus compañeros están en sus habitaciones. Torre uno. La duquesa llegará mañana.
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